Javier Fesser | Un campeón derribando barreras

Una cámara de Super 8 se interpuso en sus estudios de ingeniería naval y, desde ese fortuito regalo de Navidad, Javier Fesser (Madrid, 1964) se quedó enganchado a la profesión de contar historias. 

Por María Gil

Desprejuiciado y buscador de la incertidumbre, “esencial para la creación”, el director, guionista y productor ha dejado su sello de humor surrealista (El Milagro de P. Tinto, La gran aventura de Mortadelo y Filemón) en el cine español, donde tampoco ha renunciado a ponerse mucho más serio (Camino), dar el salto a la animación 3D (Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo) y abanderar la inclusión en el cine y en la vida (Campeones). Retos que dan fe de que su mantra es no repetirse: “no busco la comodidad. Cada proyecto me pone en la misma situación: no sé como se hace esto, pero me apetece descubrirlo”.Los personajes que le interesan son los que “no salen en los periódicos” y considera que no es él quién las busca, sino que son las películas las que le encuentran a él. “Unas veces nos haces llorar, otras nos haces reír, pero siempre nos emocionas con tu talento”, le elogió su  amigo y socio en Pendelton, Luis Manso, al recoger el Goya a Mejor Película de Animación por Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo. Traducir los personajes de Francisco Ibáñez a la gran pantalla le permitió rendir homenaje al tebeo del que, mucho antes de pisar la facultad de Ciencias de la Información, aprendió a narrar con imágenes. En Tintín y en las aventuras de los agentes de la T.I.A., ve “auténticos storyboards, con una narrativa visual impecable”.                       

A Fesser nunca le ha fallado la conexión con el público, que convirtió en taquilleras  La gran aventura de Mortadelo y Campeones. Y parafraseando la sentencia de que un gran poder acarrea una gran responsabilidad, el éxito lo siente como un privilegio, porque “cuando tienes la capacidad de dar voz a quienes no la tienen y que llegue a la gente, estás obligado a intentar que el mundo sea un poquito mejor”. Así lo hizo con el giro inesperado en su registro, Camino, donde buscó “la verdad, indagando en la realidad de personas maravillosas atrapadas en el Opus Dei”; con Binta y la gran idea, corto por el que fue nominado al Oscar; y ha repetido con los ‘campeones’, con los que ha vuelto a romper barreras, descubriéndonos a diez actores noveles con capacidades diversas “que no saben lo que es el ego, esa discapacidad que tanto nos limita. Ellos se acercan de frente”.

Las luchas de este director se extienden al cortometraje, reivindicado desde su filmografía y como fundador de JamesonNotodofilmfest, y a la animación, para la que defiende el mismo estatus que las películas de acción real.

Su idilio con los Goya, que comenzó con su primer corto Aquel ritmillo y ha seguido con todos sus largometrajes, continuará el próximo 2 de febrero.“Este es el momento, somos campeones”, canta Coque Malla en la banda sonora y la profecía se podría cumplir sobre el escenario, al que Fesser tiene opción de subir hasta en cuatro ocasiones para recoger las estatuillas a Mejor Dirección, Mejor Guión Original, Mejor Montaje y su porción de la de Mejor Película.

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