Los directores de 2001 destellos en la oscuridad, El infierno, El sueño europeo: Serbia y Nuestra vida como niños refugiados en Europa nos descubren sus historias y sus sensaciones tras la nominación

El espíritu de Kubrick | Por Pedro González Bermúdez

2001 destellos en la oscuridad surge del deseo del canal de televisión TCM de celebrar el 50 aniversario del estreno de 2001: una odisea del espacio, con la producción de un documental sobre la película.

Tras barajar varios enfoques, decidí apostar por una aproximación diferente a la de un documental convencional, tomando como base de nuestra película una inspiradora entrevista que Stanley Kubrick concedió a la revista Playboy, valiosísima por muchos motivos, pero de la que no se conserva más material documental que las palabras del director.

Así, con el apoyo de la familia Kubrick, nos lanzamos a recrear, ilustrar e imaginar cada palabra de Kubrick, e incluso a él mismo, a través de animaciones 2D, 3D, stop motion, imágenes documentales de la NASA, fragmentos de la película e incluso vídeos familiares de nuestro equipo. Poco a poco, creamos un ecosistema en el que las palabras del director encontraron su sitio.

Para completar el trabajo de la mejor manera, Keir Dullea, el comandante Dave Bowman de 2001, se unió al proyecto con un entusiasmo increíble a pesar de sus más de 80 años, dando voz a Kubrick.

La nominación al Goya respalda nuestra idea de que el documental tiene infinitas voces, supone un golpe de energía para todo el equipo y, sobre todo, amplifica el mensaje humanista y esperanzador del genio estadounidense.

Cine contra la violencia | Por Raúl de la Fuente 

La nominación de El infierno como Mejor Corto Documental supone un impulso enorme a nuestro objetivo: en la cárcel de adultos de Freetown (Sierra Leona) hay menores encarcelados en condiciones infrahumanas, –algunos de ellos condenados a muerte– y estamos tratando de que sean liberados.

Chennu, nuestro protagonista, era un niño de la calle de 15 años cuando entró en prisión. Sobrevivió a la pesadilla y ahora vuelve a esa cárcel maldita para tratar de liberar a sus amigos, muchos de ellos menores de edad. Y ya ha conseguido liberar a varios chavales, simplemente pagando pequeñas fianzas.

El infierno es solo el comienzo de algo mucho más grande, porque estamos desarrollando un largometraje de ficción en Sierra Leona y pretendemos crear allí una Escuela de Interpretación para menores, chicos y chicas, víctimas de violencia. La interpretación como terapia para superar esos traumas. LOVE, nuestro anterior cortometraje rodado en Sierra Leona, consiguió el dinero necesario para construir una casa de acogida para las niñas víctimas de abusos.

Atrapados en la frontera | Por Jaime Alekos 

¡Bastardos! ¡Somos la puta Europa! ¡Hahahaha!

Por la noche, en los bosques serbios, a escasos metros de la frontera húngara, se oye el megáfono de un coche de policía que patrulla la valla.

– ¿Os estáis intentando acercar? ¡Hahahaha!

Los refugiados que intentan entrar a la UE se deslizan entre los árboles, esperando no ser detectados por las cámaras térmicas, los sensores de movimiento y los pastores alemanes. Más de 8 000 quedaron atrapados en Serbia después del cierre de fronteras de la ruta de los Balcanes. La mayoría malviven entre los campos oficiales, edificios abandonados y campamentos clandestinos. En invierno, las temperaturas bajan a -15ºC.

Conseguir cruzar la frontera con éxito es casi imposible. Los que lo han intentado, reportan palizas y torturas sistemáticas antes de ser devueltos en caliente por la policía húngara.

El sueño europeo: Serbia ha recibido mas de una veintena de premios en festivales de todo el mundo. Como realizador del documental, sé que no es una historia agradable de ver. Por lo que entiendo que todo lo que he recibido es un reconocimiento a la relevancia del tema tratado.

Terminar el recorrido siendo nominado a los Premios Goya es una de las mayores satisfacciones que esta historia podría tener. Y espero que sirva para que llegue a los espectadores españoles.

Antídoto contra el miedo | Por Silvia Venegas

La nominación de Nuestra vida como niños refugiados en Europa al Premio Goya a Mejor Cortometraje Documental es mi primera nominación como directora. La película es muy personal y nace de la necesidad de contar qué estaba ocurriendo con los menores que habían llegado a los países europeos.

Más de un millón de niñas y niños han buscado refugio en Europa durante la mayor crisis de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial, muchos completamente solos y otros sin llegar jamás a su destino. Quería que hablasen solo ellos y dirigir la película especialmente a los más jóvenes.

Siempre he creído en el poder transformador del cine, por eso este documental quiere ser un punto de encuentro que invite a escuchar y conocer a los menores como antídoto contra el miedo y la xenofobia. Y así comprender que los niños refugiados son solo eso, niños que necesitan protección.

La nominación es fundamental para que la película llegue al mayor público posible, ya sea a través de festivales, escuelas, institutos u otras instituciones culturales. En estos tiempos, es importante que se escuchen los testimonios de los protagonistas de Nuestra vida como niños refugiados en Europa, para romper así con prejuicios y estereotipos.

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