Afrontar los retos | El hoyo, Goya a Mejores Efectos Especiales

Los responsables de los efectos especiales de El hoyo, la ópera prima de Galder Gaztelu-Urrutia, explican como afrontaron su trabajo, que les ha valido el Goya a los Mejores Efectos Especiales en la 34 edición de los Premios 

| Por Mario Campoy e Irene Río

Este premio es un reconocimiento enorme al trabajo en equipo entre dos especialidades tan diferentes a priori como son los efectos especiales protésicos y los efectos digitales, pero que cuando trabajan unidas sacan a relucir los mejores aspectos de cada una.

En la parte protésica, nuestra empresa Baconsfx tuvo que enfrentarse a unos desafíos enormes. Desde las primeras páginas del guión quedaba claro la gran cantidad de efectos que iba a necesitar la película, hubo que aplicar una enorme dosis de inventiva, creatividad e inteligencia para poder ajustar un presupuesto muy modesto sin renunciar a la calidad ni a la cantidad por el camino.

Los efectos protésicos se idearon desde el primer momento contando con la integración de los efectos especiales, aprovechando las virtudes de esta disciplina para poder arriesgar más, potenciar el resultado y cubrir las limitaciones inherentes al medio físico.

La preproducción duró dos meses de muchísimas horas y noches sin dormir, contando con un equipo muy reducido, con Luke Serrano como asistente e Irene Zamacona en posticería, y afrontando grandes retos, como que uno de los actores principales, para el que se habían creado varios efectos, abandonara el proyecto a una semana de empezar el rodaje.

| Por Iñaki Madariaga

En el apartado de efectos digitales, la preproducción fue esencial. Así construimos la simulación del plató para comprobar tanto posiciones de cámara como proporciones. Resultaba necesario que la construcción del decorado de 13 metros de altura donde tenía que integrarse una plataforma elevadora fuera físicamente correcto. Junto con el director Galder Gaztelu-Urrutia estudiamos plano a plano el story board, para ver dónde podrían estar los efectos más comprometidos y contemplar las necesidades en el rodaje. Ese mismo decorado virtual, tanto en detalles como en texturas e iluminación, fue corregido una vez construido el decorado físico, para que tuvieran una integración perfecta. Para ello realizamos una serie de fotografías en 360º que nos servirían sobre todo para la iluminación correcta del plató virtual. El mayor inconveniente fue, en mi opinión, los trackeos de cámara real para crear la virtual, ya que en muchos casos las iluminaciones tenues, el decorado monocromático y los rápidos movimientos de cámara no resultan muy convenientes para esta labor. Para llenar los pisos inferiores y superiores de figurantes, se optó por utilizar dos métodos: la grabación en chroma key y la creación de personajes 3D que me servirían además para las escenas de caídas, etc. En muchos planos se trataba de borrar la tijera de la carretilla elevadora, crear la base de la plataforma y completar el escenario que no se había registrado en rodaje; en otros, de generar los pisos inferiores y superiores con sus reclusos. En muchos de ellos, como la atmósfera densa, el calor, el frío, los salpicones de sangre, las armas generadas en 3D… los efectos pasan desapercibidos.

Estamos muy agradecidos a la Academia por haber valorado nuestro trabajo con este Goya, ya que demuestra que en películas con un presupuesto ajustado hay productoras como Basque Films que no se echan atrás ante un reto como este en efectos visuales.

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