Galder Gaztelu-Urrutia | Obsesivamente minucioso

Foto: ©Enrique Cidoncha

El director de El hoyo está nominado a Mejor Dirección Novel, una de las tres categorías en las que su ópera prima podría lograr premio

 

| por Chusa L. Monjas

Su lema es que si no arriesgas, si no te la juegas, “difícilmente vas a hacer cosas complicadas”. Y Galder Gaztelu-Urrutia, entusiasta del cine –principalmente del thriller, el fantástico y el terror– se lanzó con su ópera prima, El hoyo (The Platform), y le salió bien. Diplomado en Gestión de Empresa, Gaztelu-Urrutia proviene del mundo de la publicidad para la televisión, y había realizado los cortos 913 y La casa del lago y producido películas antes de debutar en el largometraje con esta mordaz historia que liga ciencia ficción y cine social.

En sus planes siempre estaba dirigir, pero no daba con el proyecto adecuado o no encontraba financiación hasta que encontró esta fábula futurista en la que sus protagonistas luchan por la comida, una idea del dramaturgo David Desola que coescribió con Pedro Rivero un guión para una obra de teatro que no llegó a los escenarios y sí a las manos de Gaztelu-Urrutia, a quién le costó cuatro años poner en pie esta producción que ha triunfado en los festivales de Toronto (People’s Choice Midnight Madness Award), Sitges (mejor película, dirección novel, efectos especiales y premio del público) y Torino (mejor guión), y que aspira a tres Premios Goya: Mejor Dirección Novel, Guión Original y Efectos especiales.

La aceptación que ha tenido esta historia hecha en Bilbao, con fondos locales y coproducción catalana, en los certámenes en los que se ha presentado y por el público de distintos países es “una gran victoria” para el autor de esta película “rara” en nuestra cinematografía, que en su opinión tiene que dar calidad a las películas de ciencia ficción que conlleven un mensaje y, a la vez, poseen un tono fantástico.

Él se ha apuntado a las producciones de género, tan valoradas en todo el mundo y tan difíciles de financiar en nuestro país, con El hoyo (The Platform), que puede abrir puertas a otro tipo de películas, y lo ha hecho rodeado de un equipo que se ha dejado la piel para aprovechar cada euro del presupuesto que tan sacrificadamente habían conseguido los productores.

Nacido en el pueblo vizcaíno de Abadiño y residente en Bilbao, Gaztelu-Urrutia es un perfeccionista: diseñó un storyboard de casi 1000 páginas en el que estaba todo minuciosamente dibujado, no solo las viñetas, también todos los movimientos de cámara, de los actores, en qué punto decían la frase, en qué punto se sentaban…Todo estudiadísimo y muy cuidado en el que ha sido su estreno en el largometraje a los 45 años, que ha tenido un éxito “relativo” porque, aunque la proyección es muy buena, recalca que a nivel mundial son muy pequeños. Eso sí, El hoyo (The Platform) se está visualizando lo suficiente para que haya interés en financiar otros proyectos que, espera, no le cueste 20 años que vean la luz.

Los retratos del ser humano que quiere llevar a la gran pantalla no son mucho mejor que el que hace en su ópera prima. No tiene una visión muy esperanzadora de nuestra especie por las desigualdades sociales actuales, por cómo se criminaliza a los que menos tienen, por cómo estamos destruyendo nuestro planeta, por lo intolerantes que somos… Dice Gaztelu-Urrutia que seguirá mostrando en el cine que somos una especie “un tanto perversa y egoísta”, porque considera que todo el que tiene un pequeño altavoz tiene la obligación de decir lo que piensa y alzar la voz.

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